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Reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea el 7 de noviembre

José Manuel Durão Barroso, Nicolas Sarkozy, © Conseil de l'Union européenne José Manuel Durão Barroso, Nicolas Sarkozy © Conseil de l'Union européenne
  • Fecha: 07.11.2008
  • En: Bruxelles

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se han reunido este viernes 7 de noviembre de 2008 en Bruselas, anticipando la próxima cumbre mundial sobre la crisis financiera que tendrá lugar el 15 de noviembre en Washington y que tiene previsto alzarse como un encuentro de importancia capital en la reforma del sistema financiero internacional. Los jefes de Estado y de Gobierno han expresado nuevamente la unidad existente entre los Estados miembros de la UE frente a la crisis y se han puesto de acuerdo sobre buen número de principios y orientaciones concretas que podrían ser adoptadas en la cumbre del 15 de noviembre.

1. La unidad de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para coordinar las respuestas a la crisis financiera ha sido un factor fundamental de capacidad de reacción y de eficacia. En el momento en que es necesario profundizar en esta acción y elaborar soluciones a largo plazo para reformar el sistema financiero internacional, reafirmamos nuestra voluntad de actuar juntos a tal efecto.

2. Esta unidad debe manifestarse en primer lugar en el apoyo a los Estados miembros que se enfrenten a dificultades financieras. El Tratado prevé esta asistencia. Ya se ha aplicado en beneficio de un Estado miembro en estos últimos días. Nos hemos puesto de acuerdo sobre la necesidad de aumentar a 25.000 millones de euros (en lugar de 12.000 millones de euros) el límite máximo de los préstamos que la Unión puede establecer a este respecto. Las medidas necesarias se adoptarán de aquí al próximo Consejo Europeo, basándose en las propuestas de la Comisión.

3. La cumbre internacional del 15 de noviembre debe ser el acontecimiento fundador de la reforma del sistema financiero internacional. Europa debe desempeñar en la misma una misión fundamental, en tres niveles: principios comunes para construir un nuevo sistema financiero internacional; un método de trabajo para garantizar decisiones reales y rápidas; un programa completo de respuestas, algunas de las cuales deben adoptarse sin demora.

4. Estos principios son los siguientes:

(i) inguna institución financiera, ningún segmento de mercado, ninguna jurisdicción debe escapar a una regulación proporcionada y apropiada o, al menos, a la vigilancia. - A tal efecto, todos los agentes financieros de importancia sistémica, como las agencias de calificación o los fondos de apalancamiento deberán ser regulados o, al menos, vigilados, independientemente del territorio en que operen. Los medios para aplicar efectivamente este principio deberán ser establecidos por las autoridades nacionales y, en su caso, bajo la supervisión de las instituciones financieras internacionales. - Se adoptarán todas las medidas, a nivel nacional e internacional, para proteger la estabilidad del sistema financiero internacional contra los centros que no cooperen. - De manera más general, deberán definirse las reglas aplicables para crear normas comunes entre plazas financieras sin perjudicar la estabilidad financiera internacional.

(ii) El nuevo sistema financiero internacional debe basarse en los principios de responsabilidad y transparencia. - La transparencia de las operaciones financieras deberá garantizarse mediante un sistema de información más completo, sin excluir en lo sucesivo parcelas enteras de la actividad financiera de las cuentas sujetas a comprobación y certificación. - Deberán revisarse los dispositivos que incitan a una asunción de riesgo excesiva, en particular las modalidades de titulización de los créditos y la definición de las políticas de retribución. - Las normas aplicables a las instituciones financieras, ya sean cautelares o contables, deberán revisarse de manera que se garantice que no contribuyen a crear burbujas especulativas en período de crecimiento y a acentuar la crisis en los virajes económicos. - Los organismos de normalización, en particular en materia contable, deberán reformarse para permitir un verdadero diálogo con todas las partes interesadas, en particular las autoridades cautelares.

(iii) El nuevo sistema financiero internacional debe permitir que puedan medirse los riesgos para prevenir las crisis. - Los grandes grupos financieros internacionales deberán ser supervisados de manera coordinada entre las distintas autoridades nacionales interesadas, mediante la creación de órganos colegiados. - Deberá establecerse un sistema de alerta precoz para localizar con antelación el aumento de los riesgos o la formación de burbujas en la valorización de los distintos activos económicos. - De manera más general, la vigilancia multilateral deberá reformarse para prevenir y reabsorber los desequilibrios mundiales.

(iv) Confiar al FMI un papel central en una arquitectura financiera más eficaz - La misión de prevención de las crisis financieras corresponderá al FMI, que dispone de la legitimidad y del carácter universal necesario para convertirse progresivamente en el eje de un sistema internacional renovado. A tal efecto, su papel se articulará mejor con el del Foro de Estabilidad Financiera. - Los instrumentos de intervención del FMI deberán modernizarse para permitirle intervenir de manera preventiva y deberán aumentarse sus medios para posibilitar que ayude eficazmente a los países afectados por la crisis.

5. En aplicación de estos principios, cinco orientaciones concretas podrían adoptarse el 15 de noviembre:

- someter las agencias de notación a un registro, a una vigilancia y a normas de gobernanza;

- adoptar el principio de convergencia de las normas contables y revisar la aplicación en el ámbito financiero de la norma del valor justo con el fin de mejorar su coherencia con las normas cautelares;

- decidir que ningún segmento de mercado, ningún territorio, ninguna institución financiera escape a una regulación proporcionada y apropiada o, al menos, a la vigilancia;

- establecer códigos de conducta para evitar la asunción excesiva de riesgo en la industria financiera, incluido el ámbito de los sistemas de retribución. Los supervisores deberán tener esto en cuenta para evaluar el perfil de riesgo de las instituciones financieras;

- confiar al FMI la responsabilidad principal, junto con el FEF, de recomendar las medidas necesarias para restaurar la confianza y la estabilidad. El FMI debe dotarse de los recursos necesarios y de instrumentos adecuados para dar apoyo a los países con dificultades y ejercer plenamente su función de vigilancia macroeconómica.

6. La cumbre de Washington debe ser la ocasión de incorporar esta reforma del sistema financiero internacional en el conjunto más amplio de los retos del siglo XXI que estamos dispuestos a asumir: la seguridad alimentaria, la lucha contra la pobreza y el cambio climático, y el fomento del libre comercio a través de la rápida conclusión del ciclo de Doha.

7. Deseamos que la cumbre de Washington pueda establecer un método de trabajo que permita realizar progresos regulares y rápidos hacia la reforma del sistema financiero internacional. Debería contarse con un período de 100 días a partir del 15 de noviembre para preparar las medidas de aplicación de los principios que acabamos de recordar. Al concluir este período, propondremos que se organice una nueva cumbre y que en su orden del día figuren tres puntos:

- un informe sobre la aplicación de las primeras medidas que se hayan adoptado el 15 de noviembre;

- el conjunto de las nuevas decisiones aprobadas en aplicación de los principios adoptados el 15 de noviembre para mejorar la regulación del sistema financiero;

- un conjunto de propuestas sobre la arquitectura económica internacional para poder hacer frente a los retos macroeconómicos actuales y futuros. El Consejo Europeo de diciembre será la ocasión idónea para adoptar las medidas necesarias tras esta primera etapa de reforma que Europa apoya y desea intensamente.

8. La unidad de la Unión Europea también debe traducirse en una concertación eficaz por lo que se refiere a las respuestas de política económica que cada Estado establezca para hacer frente a la situación actual. El trabajo realizado durante las últimas semanas para definir conjuntamente una serie de principios y confeccionar una lista de soluciones posibles en el ámbito financiero puede constituir un modelo para mejorar la concertación económica. Solicitamos al Consejo ECOFIN y a la Comisión que presenten al próximo Consejo Europeo una estrategia europea, elaborada partiendo de la estrategia de Lisboa y del Pacto de estabilidad y de crecimiento, y que implique principios de acción y medidas concretas para hacer frente a la desaceleración económica y preservar el crecimiento y el empleo.

  • Última actualización: 31.12.2008
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